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6 de septiembre de 2010
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DESPUÉS NOS QUEJAMOS: ¡A LA IDIOTA LA DEJARON SEGUIR CONDUCIENDO!

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Gerónimo Bonavera

29-12-2009

Desde que hace unas horas leí la noticia, no puedo salir de mi asombro. Mi cabeza no deja de dar vueltas para entender las razones de la doble idiotez que pone a una niña en situación potencial de riesgo vial. Me cuesta entender la actitud idiota de una madre humillando a su hija para evitar una multa, pero más me descoloca tratar de comprender la razón por la cuál la autoridad, que comprobó la denigrante actitud, le permitió seguir conduciendo como si se tratara sólo de una falta leve de tránsito. Parece que la niña no fuera un ser humano y tuviera derechos.

 Leo el diccionario: "Idiotez: falta de desarrollo mental." "Idiota: falto de entendimiento." "Estupidez: torpeza; falta de inteligencia." "Estúpido: muy torpe; falto de inteligencia."  Creo que encaja con el perfil de los protagonistas de la noticia.  Lo que no me queda claro aún es quién encaja mejor: la madre o los uniformados. O ambos a la vez, lo que es peor, tanto para la niña como para la seguridad vial colectiva de la zona en cuestión.

Tengo la noticia en el portal y dice su título: "Metió a su hija en el baúl para evitar una multa por exceso de pasajeros."

Sigue el cuerpo de la nota: "Una mujer ocultó a su hija de 13 años en el baúl del auto para evitar una multa por exceso de ocupantes en su vehículo cuando circulaba por las calles de la localidad cordobesa de Arroyo Cabral."  "La señora argumentó que quiso vulnerar el control policial al admitir que se encontraba en infracción por trasladar un número indebido de ocupantes."  "Los poliicás advirtieron a la mujer sobre su actitud y dispusieron que la menor pase al asiento delantero del auto, mientras que una de las amigas de la conductora fué obligada a cumplir el resto de su viaje en remís."

Cuesta creer que una simple noticia desnude tal conjunción de conductas atentatorias contra la seguridad vial y la formación de conciencia respetuosa de las normas de circulación por parte de una adolescente. Entonces reflexiono y trato de puntualizar para no ser demasiado injusto. No vaya a ser que los protagonistas antepongan sus derechos humanos.

Para esta madre (con minúscula, a propósito) la dignidad de su hija vale menos que una multa de tránsito por exceso de pasajeros. ¡Víva la amistad!!!! Las amigas en los asientos, la nena en el baúl. De paso, va aprendiendo que vale más la apariencia que la dignidad.  Típica apiolada argentina.  Seguramente, su idiotez, le permitirá opinar, como muchos, que las infracciones de tránsito devenidas en muertes o discapacidades, se resuelven con educación vial desde el jardín de infantes. ¿Estará dispuesta la señora a cursarlo a su edad? porque pareciera que esa parte de su capacitación escolar está sin aprobar. Pero, a la nena, se la deben dar en la escuela como materia obligatoria ¿verdad señora?.  Mientras tanto, ¿cómo ayuda usted en su familia?

Me pregunto ¿con qué autoridad moral podrá imponer a su hija que sea respetuosa de las normas de tránsito para preservar su propia vida?  Ojalá la niña pueda prescindir del sueño de todos los de su edad: ¡Cuándo sea grande, quiero ser como mi mámá!  Dicen que la idiotez es contagiosa.  Lamentablemente, cuando se convive con idiotas, es difícil que la vacuna social surta efecto. Triste perspectiva para el futuro de los menores, con padres como esta madre.

Me voy para el otro lado de la red en este partido de tenis sin pelotas ni raquetas.  La autoridad le aplicó, a decir por la crónica periodística, una sanción por su actitud que mucho se parece al chas chas en la cola.  Sentó a la niña en el asiento, vació el baúl, y obligó a una de la amigas a irse en un remis.  La "madre ejemplar" siguó manejando. Me pregunto: ¿se aseguró la autoridad que, cuadras más adelante, la nena no vuelva la baúl y la amiga al asiento? ?¿Pregunta maliciosa? Para nada.  Viendo la actitud de los automovilistas ante los controles, la respuesta puede no gustar pero, que ocurre, ocurre. ¿Qué diferencia hay entre la actitud de la madre idiota de los idiotas que, al detectar un radar, cuando vienen a exceso de velocidad, la bajan hasta pasarlo, para volver a pisar el acelerardor cuando lo dejaron atrás?

Demasiado premio para alguien que vulnera la dignidad de vivir de su propia hija y, a mi gusto, poco compromiso con la seguridad vial de los que, con uniforme, tiene la obligación de imponerla.

Será que la noticia se conoció el 28 de diciembre y no me doy cuenta que estoy ante una broma del día de los inocentes.  Lástima que éstos, por acción u omisión de padres y autoridades, llenan de sangre y dolor las crónicas policiales de cada día.  Mientras tanto, que la inocencia me valga: ¡A la idiota la dejaron seguir manejando!!!!  Asï nos va. 

 

    

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